Too Much
Original: Acrylic on Wood

Dramatic Words
Too much is for the people who have been told—directly or quietly—that their personality takes up too much space. The ones who feel like the loudest person in the room even when they’re just breathing. The ones who replay conversations later like, Was I annoying? Was I too excited? Did I talk too much again?
So we learn to dim. We soften our laugh, censor our joy, sand ourselves down into something more “manageable,” and then wonder why we don’t feel like ourselves anymore.
This piece is a love letter to that version of us—the bright, earnest, sometimes overwhelming one—and a reminder that self-awareness doesn’t have to mean self-erasure. Wanting to be kinder, more thoughtful, more aware of the room makes us human. Shrinking ourselves to make others comfortable just makes us lonely. We attract the energy we put out. So maybe the work isn’t becoming less, but finding people who don’t flinch at our volume. People who love us because of the light, not in spite of it.
So we learn to dim. We soften our laugh, censor our joy, sand ourselves down into something more “manageable,” and then wonder why we don’t feel like ourselves anymore.
This piece is a love letter to that version of us—the bright, earnest, sometimes overwhelming one—and a reminder that self-awareness doesn’t have to mean self-erasure. Wanting to be kinder, more thoughtful, more aware of the room makes us human. Shrinking ourselves to make others comfortable just makes us lonely. We attract the energy we put out. So maybe the work isn’t becoming less, but finding people who don’t flinch at our volume. People who love us because of the light, not in spite of it.
Palabras Dramaticas
Demasiado es para las personas a las que les han dicho, directa o silenciosamente, que su personalidad ocupa demasiado espacio. Para quienes se sienten como la persona más ruidosa del cuarto incluso cuando solo están respirando. Para quienes después repasan las conversaciones pensando: ¿Fui molesto? ¿Me emocioné demasiado? ¿Hablé de más otra vez?
Entonces aprendemos a atenuarnos. Suavizamos la risa, censuramos la alegría, nos lijamos hasta volvernos algo más “manejable”, y luego nos preguntamos por qué ya no nos sentimos como nosotros mismos.
Esta pieza es una carta de amor a esa versión nuestra, la brillante, la sincera, a veces abrumadora, y un recordatorio de que tener conciencia de uno mismo no tiene que significar borrarse. Querer ser más amable, más considerado, más consciente del espacio que compartimos nos hace humanos. Encogernos para que otros estén cómodos solo nos deja solos. Atraemos la energía que damos.
Tal vez el trabajo no sea ser menos, sino encontrar a personas que no se asusten con nuestro volumen. Personas que nos amen por nuestra luz, no a pesar de ella.
Entonces aprendemos a atenuarnos. Suavizamos la risa, censuramos la alegría, nos lijamos hasta volvernos algo más “manejable”, y luego nos preguntamos por qué ya no nos sentimos como nosotros mismos.
Esta pieza es una carta de amor a esa versión nuestra, la brillante, la sincera, a veces abrumadora, y un recordatorio de que tener conciencia de uno mismo no tiene que significar borrarse. Querer ser más amable, más considerado, más consciente del espacio que compartimos nos hace humanos. Encogernos para que otros estén cómodos solo nos deja solos. Atraemos la energía que damos.
Tal vez el trabajo no sea ser menos, sino encontrar a personas que no se asusten con nuestro volumen. Personas que nos amen por nuestra luz, no a pesar de ella.


